La importancia de las metas y de un plan de trabajo en un proyecto artístico

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"Hacer música me hace felíz, con ella me siento vivo", puede ser una frase muy recurrente al momento de preguntarle a un artista músico, sea aficionado o profesional, por qué hace lo que hace. Sin embargo, esa dedicación, muchas veces también va acompañada de una enorme cantidad de frustraciones, la mayoría de las veces, innecesarias.

Esas frustraciones son de la más diversa índole, puede ser por ejemplo, que no asistió la cantidad esperada de gente a un concierto, o no disponer de dinero suficiente para grabar un disco, o no tener una sala para ensayar, o no poder telonear a mi banda favorita, o tener un trabajo paralelo porque no me alcanza para vivir de tocar, y así un largo etcétera. Todo esto independiente si el artista hace música como hobby o como (supuestamente) profesional.

Sea como fuere, todas estas frustraciones tienen un origen común, y ese origen es la incapacidad de responder a la siguiente pregunta: "¿Qué es lo que quiero?". Parece extraño, ya que si le hacemos esa pregunta a cualquier artista, seguramente nos va a responder: "mi mayor anhelo es vivir de la música", o bien si es un aficionado, nos contestaría: "quisiera tocar mejor", o "tocar en varios conciertos". Respuestas que parecen ser metas legítimas y dignas de ser deseadas.

Cuando me refiero a la incapacidad de responder a esa pregunta, me refiero a un elemento muy importante que no aparece en las respuestas anteriores, y que es el camino para pasar de la frustración a la realización, es el elemento que hace que las metas pasen de ser meros sueños etéreos, a ser objetivos realizables, por muy grandes que sean. Ese elemento es la cuantificación.

La cuantificación se refiere a todo aquello que tiene números y fechas. Tan simple como eso.

Es muy diferente decir: "yo quiero vivir de la música", a decir: "en tres años más, en esta misma fecha, quiero estar ganando $2.000.000 mensuales, que representan el 100% de mis gastos y además me permite ahorrar, mediante tocar en conciertos con mi propio proyecto artístico, tanto en mi país de origen como en el extranjero". Suena mucho más claro, ¿no cierto?

La cuantificación de las metas, nos soluciona la mitad del problema, e inmediatamente aparece la otra mitad, también en forma de pregunta: "¿Qué tengo que hacer yo para que ocurran cosas que hagan cumplir esa meta?, esa pregunta implica la aparición de una herramienta fundamental: Un plan de acción.

Ahora bien, antes de pasar al plan de acción, sería bueno entender qué ocurre cuando intentamos cuantificar metas, y por qué a veces es difícil. Muchas veces esos anhelos etéreos sin cuantificar nos sirven para refugiarnos en la fantasía, nos sirven como vías de escape, mientras que cuando los cuantificamos, significa enfrentarse cara a cara con la realidad, con mi realidad, y cómo yo doy una lucha por modificarla. Ésto a veces puede ser algo muy complejo para muchas personas, porque se necesita verdadero coraje y determinación para modificar esa realidad, y ocurre que no todas las personas lo poseen. ¿Cómo saber si poseemos ese coraje? Sólamente cada uno sabe su respuesta. 

Volviendo al plan de acción, éste nos va a ir mostrando las diferentes etapas y metas más pequeñas (también cuantificadas) para lograr el objetivo mayor. Se requiere verdadera disciplina y rigor para cumplir cada estapa del plan, independiente si nuestro objetivo último sea de nivel artístico aficionado o profesional.

Veamos un ejemplo sencillo, que se puede aplicar a artistas adicionados y profesionales: "Quiero grabar un disco con mi banda, y luego promocionarlo en vivo"

Lo primero que hay que hacer es modificar el enunciado, para transformarlo en algo cuantificable: "Quiero, en el plazo de una año cronológico, grabar un disco con mi banda en los primeros seis meses, y en los otros seis, realizar mínimo 4 conciertos mensuales para promocionarlo, recuperando la inversión inicial, y generando la misma cantidad en ganancias para invertir en proyectos futuros".

Luego, establecer el plan de acción para cumplir ese objetivo ya cuantificado. ¿Cuales son los elementos importantes en un plan de acción? Son dos: un cronograma con hitos, y un presupuesto.

El cronograma con hitos tiene que tener fechas, descripciones y números, mientras que el presupuesto es saber cuanto es el costo final de todo el plan, cuanto dinero tenemos, y si nos falta, saber de donde y cómo lo conseguimos. Entre más detallado y cuantificado todo, mejor.

Hagamos el ejercicio de suponer lo siguiente: "el plan total cuesta $5.000.000, y en la banda somos 4 miembros y cada uno puede poner $1.000.000, por lo que tendremos que generar como banda otro millón más con conciertos, en un plazo de 6 meses", ése sería el presupuesto.

El cronograma sería de la siguiente forma:

- Desde el 1 de enero al 31 de marzo: composición de los temas, 9 en total

- Desde el 1 al 30 de abril: ensayo de los temas, dos veces a la semana, dos horas cada ensayo

- Desde el 1 al 30 de abril: conseguir un lugar para hacer el concierto de lanzamiento

- Desde el 1 al 15 de mayo: grabación de los temas

- Desde el 16 al 31 de mayo: mezcla y masterización de los temas

- Desde el 1 al 31 de mayo: trabajo en el diseño de arte del disco

- 1 de junio: envío del master a fabricación de 500 discos físicos

- 15 de junio: discos físicos disponibles y también en descarga digital

- 15 de junio a 30 de junio: promoción del concierto de lanzamiento

- 2 de julio: concierto de lanzamiento

- Desde el 6 de julio hasta el 31 de diciembre: hacer mínimo 4 conciertos mensuales en el lugar de origen de la banda y fuera de este, con notas en 3 medios de prensa mínimo por cada concierto.

Obviamente este cronograma es sólo un ejemplo, y depende de las metas (cuantificadas) a lograr, en concordancia seguramente con otras metas mayores, y dependiendo del propósito de la banda, su estilo de música y de las ambiciones de sus integrantes. 

Es importante entender que pueden ir surgiendo imprevistos y modificaciones al plan. Esto es normal, pero hay que tener siempre como foco el objetivo final. Se requiere disciplina, compromiso y trabajo diario para cumplir con esto, independiente si sea con miras profesionales o de hobby.

Sin un plan de acción, lo más probable es que todo fracase, y las frustraciones como las que hablábamos en el comienzo de este artículo, estarán siempre, y peor aún, esas feustraciones nos lleven a tercerizar responsabilidades en todos menos en nosotros mismos.

Y por el contrario, tener un plan de acción, nos permitirá ir cumpliendo las metas que nos vayamos proponiendo, no sólo en la carrera musical, sino que también en cualquier área de la vida.