No se trata sólo de tocar bien: La importancia de una buena puesta en escena

Conexión Emocional

Al momento de asistir a un concierto, sea del estilo que fuere, siempre vamos con la expectativa de pasarlo muy bien, que el artista que está en el escenario entregue un show impecable, acorde a su estilo, y que no solamente nos devolvamos contentos terminado el show, sino que quedemos con la necesidad (casi adicción) de verle nuevamente. Eso nos ha sucedido varias veces, y por ello ya tenemos una lista propia de artistas favoritos.

Sin embargo, a veces ocurre que cuando vamos a ver a un artista en vivo, usualmente por primera vez, ya que no lo conocemos, nos damos cuenta que tienen muy buenas canciones y que las tocan muy bien, pero nos queda la sensación de que algo faltó, a pesar de que musicalmente sonaron ok. Y si nos preguntan si los iríamos a ver de nuevo, la respuesta probablemente sea: “No lo sé, ya los ví y estuvo bueno”.

La diferencia entre el primer caso y el segundo, es aquello que llamamos “show”, es ese desempeño del artista que va más allá de solamente tocar buenas canciones, y que hoy en día en la industria de la música y del entretenimiento es algo fundamental y determinante para poder seguir existiendo como artista. Ese “show” al que me refiero consiste en generar una “conexión emocional” con el público, y que es por lo que paga una entrada al momento de ir a un concierto, porque si no, bastaría con quedarse en la casa escuchando el mp3 en el reproductor o en el celular.

Esa conexión emocional consiste en todo aquello que es anexo a la ejecución musical: la actitud en el escenario, el vestuario, el diálogo con el público entre tema y tema y durante los temas, etc., es decir, todo aquello que haga que los asistentes al concierto se involucren con el artista y con el mensaje que éste quiere entregar.

Y aquí viene lo más importante: La conexión emocional no ocurre por arte de magia ni porque el artista haya nacido con un “don”, sino que se prepara, se trabaja y se ensaya; de la misma forma en que se preparan, se ensayan y se estudian las canciones. Esto es algo obligatorio para todo aquel que quiere aspirar a más en su quehacer musical, independiente si su proyección es como aficionado o profesional.

Así como existen los productores musicales en todas partes, ocurre que en lugares con industra musical más avanzada como EE.UU. y Europa, existen también los “productores de espectáculos en vivo”, que se encargan de asesorar a artistas (muchos de ellos ya consagrados) en todos los detalles de su performace en el escenario. No hay que confundir el término con los promotores de espectáculos, que son aquellos que se encargan de organizar un concierto en una ciudad.

El tema de la puesta en escena y conexión emocional es muy grande para ser desglosado en este post, pero acá hay algunos tips para empezar a poner en práctica:

  • Lo más importante es que la puesta en escena tiene que ir acorde con la esencia del artista y también con su estilo. Tiene que ser honesto a lo que siente, y a esto se le llama “autenticidad”. Es lo primero que percibe el público.

  • No es necesario gastar sumas excesivas en escenografías caras ni artefactos escénicos pretenciosos. Todo parte con la persona en el escenario y su actitud hacia el público. Luego recién viene lo otro.

  • Siempre mirar a los ojos del público, si no, hacemos notar timidez e inseguridad de nuestra parte. Y el público quiere ver a alguien seguro y sólido en el escenario.

  • Preparar y libretear todo lo que ocurre entre canción y canción: saludos, agradecimientos, chistes, situaciones emotivas, etc., es parte del show y tiene que parecer espontáneo.

  • Ensayar frente a un espejo todo esto, o grabarse y después revisar para corregir movimientos y acciones.

  • Si ocurre algún imprevisto, como es posible, tomarlo con naturalidad y tranquilidad, resolver el problema y seguir con el show como estaba planificado. Al público no le afecta si no sale todo perfecto, pero sí se va a incomodar si ve que el propio artista se incomoda.

Para terminar, les propongo dos ejercicios: Vayan a Youtube y escojan diez videos de sus artistas favoritos, y véanlos con el volumen en cero, para que se den cuenta de la coherencia entre su trabajo escénico y su música. Luego hagan lo mismo con artistas que, según ustedes, no le creen o lo encuentran poco auténtico.

Y finalmente, hagan lo mismo con las grabaciones de sus propios shows en vivo.