Cómo autogestionar una gira. Parte 4: Comportamiento del artista en gira

On the Road

En este cuarto y último post de esta serie, hablaremos acerca del comportamiento de parte del artista que se recomienda tener estando ya en la gira. En un post anterior habíamos hablado acerca del trabajo en equipo, pero en este se refiere más a la conducta individual de cada persona.

 

Ya con todo organizado y listo para la gira, empieza por fin una aventura que fue planificada con harta anticipación. Siempre va a ser muy gratificante viajar, conocer nuevas personas, vivir nuevas experiencias, y por supuesto, tocar en vivo. Sin embargo, lo fundamental que hay que entender, es que ESTO ES UN TRABAJO, Y NO VACACIONES. Si bien, todo el ambiente que hay alrededor de una gira es de mucho entusiasmo, de hacer algo que anhelamos y que nos gusta mucho, no hay que perder la perspectiva de que hay que estar en buenas condiciones para ejecutar varios conciertos seguidos, además de continuar el trabajo logístico y promocional en todo aspecto. Y eso requiere descanso, sobretodo considerando que muchas veces las horas de sueño van a ser escasas.

Por eso, ese viejo cliché de “sexo, drogas y rock and roll en la carretera” no es aplicable en el caso de una gira autogestionada (ni tampoco en cualquier tipo de gira). Por supuesto que tienen que existir momentos de esparcimiento y de relajo, ojalá bien planificados y equilibrados, ya la tónica siempre va a ser la de muchas cosas que atender, si es que queremos que todo salga bien; y descanso no quiere decir lo mismo que “carrete, joda, quilombo, mambo, etc.”, (según el país de la acepción).

Todo esto demanda que el comportamiento del artista sea acorde al contexto en el cual se desarrolla la gira. Por ejemplo, las fiestas y el alcohol después de un concierto, no son muy recomendables si al otro día hay que levantarse muy temprano y seguir viajando para tocar en otra ciudad. Por eso todo tiene que ser conversado y acordado antes de emprender el la gira, ya que si las conductas de uno o más integrantes del equipo no son las adecuadas, empiezan los roces y las desavenencias, junto con la posibilidad de verse mermado también el show en vivo.

En el fondo, hay que tener mucho criterio y responsabilidad para saber cuales son los límites a la hora de comportarse estando en gira.

Me gustaría mencionar algo que se desprende de esto último ¿Qué ocurre con algunos de los grandes artistas, que muestran como hacen locuras y fiestas después de cada concierto, y aún así hacen giras por meses y años? Acá hay que tener claro que ellos cuentan con un equipo de personas que están a cargo de todo, y por eso tienen mucho más tiempo libre que un artista autogestionado. Y lo segundo es que cada uno, independiente si es artista emergente, consolidado o una estrella, sabe donde está su propio límite de comportamiento, con el fin de entregar el mejor show cada noche y ser lo más profesional posible.

Una reflexión para finalizar, es que una gira autogestionada es una instancia que requiere una planificación de meses, junto con esfuerzos de todo tipo y de mucha gente, independiente del estilo y del formato del artista. Por eso, un comportamiento adecuado durante la ejecución de la gira garantiza muchas más posibilidades de que todo salga bien, y además genera a futuro la posibilidad de volver a realizar otra quizá de mayor envergadura, y eso le permite al artista emergente seguir creciendo y consolidándose.

 

Cómo Autogestionar una Gira. Parte 3: Promoción

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Para una gira autogestionada, una vez que ya están los conciertos fijados, la ruta trazada y la logística resuelta, sigue un elemento muy importante: la promoción de cada concierto, pues por muy bien organizado que esté todo, sería una pena que no asista nadie a cada una de las fechas.

 

 

No existe una única forma correcta de hacer promoción, ya que cada caso depende del artista y de su base de fans en cada lugar donde se va a tocar. Puede ser que esta base sea inexistente, y el objetivo del concierto sea buscar los primeros fans; o bien el artista tiene una sólida legión de seguidores que están esperando su visita, ya sea por primera vez o como un hecho recurrente.

 

Independiente de esto, hay una figura clave que no hay que pasar por alto, y es la de promotor, es decir, una persona que está a cargo de difundir el concierto en la ciudad que va a ocurrir. Esta persona puede ser la misma que organiza el concierto, o bien alguien diferente (contratado por el artista o el organizador), o incluso el mismo artista trabajando a distancia. Sea quien fuere, es fundamental que alguien esté a cargo de la difusión del evento, y tanto artista como promotor tienen cada uno roles imprescindibles para ello. Veamos cuales son:

 

El rol del artista en la promoción consiste básicamente en generar contenido para entusiasmar a la gente a que asista al concierto, y proporcionarselo al promotor. Este contenido suele ser el siguiente:

  • Gráficas y logos para confeccionar afiches, o incluso el afiche ya diseñado

  • Fotografias en alta calidad del artista

  • Reseña completa del artista para elaborar comunicados de prensa y entrevistas

  • Todo tipo de videos, desde video clips, videos en vivo, hasta videos para las redes convocando al evento

 

El rol del promotor en la promoción es el de estar constantemente trabajando y distribuyendo este contenido por los canales adecuados para que llegue a la gente que conoce al artista, o que le pudiera gustar si es que no le ubica. Además, la promoción tiene que empezar desde un tiempo suficiente de acuerdo a la cantidad de gente que se desea que asista al evento. Por lo tanto, las tareas del promotor serían:

  • Envío de información del evento a prensa y medios locales

  • Coordinar entrevistas con medios locales

  • Difusión constante del evento en redes sociales

  • Difusión de información del evento en listas de correos

  • Impresión y distribución de material gráfico (afiches y fliyers)

  • Coordinación de concursos en redes y medios locales

  • Difusión con el artista de forma presencial, en visitas a medios y TV

  • Coordinar otro tipo de difusión con el artista, por ejemplo meet and greet, clínicas, etc.

 

Es importante entender que dentro de estos listados, se necesita el trabajo de profesionales externos, como lo es un diseñador (para gráficas y afiches), imprenta si es necesario, y también el de un periodista (para elaborar comunicados de prensa, por ejemplo), entre otros. Es por esto que hay que considerar estos ítems en el presupuesto de la gira, o incluso el del promotor mismo, si también es externo.

 

Finalmente, en caso de que el artista sea el promotor, éste tiene que hacer ambas cosas, algo que no es fácil, sobretodo trabajando a distancia antes de que comience la gira. Este caso ocurre cuando el artista contrató un lugar directamente para hacer un concierto, sin haber un gestor de por medio.

 

Con una muy buena promoción, existen muchas más posibilidades de que asista gente al evento, y que sea una ocasión inolvidable para todos los participantes: artista, gestores, y público.

Cómo autogestionar una gira. Parte 2: Logística y organización

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En el post anterior hablamos acerca de la planificación inicial para autogestionar una gira, en donde lo más importante es: tener confirmado al equipo de trabajo con disponibilidad para viajar, tener las fechas confirmadas, y contar con un presupuesto para solventar la gira independiente de los pagos por cada concierto. Ahora en esta entrega hablaremos acerca de los detalles de organización, para que todo salga bien al momento de iniciar la gira.

 

El elemento más importante de la logística de una gira, tiene que ver con la sucesión de fechas en el calendario, versus la forma de trasladarse entre una fecha y otra, sobretodo si son en días seguidos. Esto es algo fundamental, y fue mencionado en el post anterior. Como muchas veces el presupuesto es limitado, lo más conveniente es tratar de gestionar las fechas geográficamente lo más cercanas posibles unas con otras, ya que si no, se encarece mucho el ítem de traslados. Además, esto permite que artista y equipo estén más descansados, al ser los viajes más cortos entre una ciudad y otra.

 

Ya teniendo claro los lugares de los conciertos, obviamente el paso siguiente es decidir la forma de traslado entre una ciudad y otra, y también cómo hacerlo dentro de cada localidad. Para esto hay que considerar la cantidad de Kms. a recorrer, y llegar a un equilibrio entre comodidad, seguridad, y presupuesto, independiente si ese costo está cubierto por el promotor local o por nosotros. Por ejemplo, puede ser más cómodo arrendar una van para el traslado, pero si se encarece mucho, hay que evaluar si es mejor viajar en camioneta o incluso en bus interurbano, donde también hay que considerar el traslado de instrumentos y equipos. La mejor manera de hacer este análisis es preguntarse con cuánto presupuesto contamos, quiénes y qué carga es lo que hay que trasladar, considerar la seguridad de todos y de todo en el traslado, y siempre tener en cuenta CUAL ES EL OBJETIVO PRINCIPAL DE LA GIRA. Se recomienda realizar este análisis en una hoja de excel, considerando todas estas variables.

Una vez definidos los traslados, el siguiente paso es gestionar el alojamiento en cada ciudad. Acá, junto con las ya mencionadas variables de presupuesto, comodidad y seguridad, hay que agregar la CERCANÍA al lugar del evento. No necesariamente entre más cerca significa más caro, pero sí hay que buscar la mejor alternativa de acuerdo a las posibilidades existentes. Todo esto también considerando cuales son las alternativas, si es que las hay, que ofrece la producción local.

El siguiente ítem es el de alimentación. Nuevamente hay que considerar alternativas junto a la producción local, y también tomar en cuenta si algún miembro del equipo tiene necesidades especiales en cuanto a alimentación se refiere, para no tener posteriores problemas de salud. Mención aparte es que si bien hay formas de ahorrar, acá la seguridad también es importante, ya que no es bueno comer en lugares de dudosas condiciones de higiene y/o cuidado de alimentos.

Finalmente, hay que tener gestionado el concierto en sí: backline, timming, infraestructura, etc. Todo esto fue explicado en un artículo anterior en este mismo blog.

Sin duda que una buena organización y planificación de antemano de todos estos elementos, harán que la gira funcione sin problemas, y que incluso, si todo se da, se puedan ir agregando más fechas y conciertos durante la marcha.

 

Cómo autogestionar una gira. Parte 1: Plan y gestión inicial

Post 1 Autogestionar Gira

Sin duda un paso importante para un artista emergente es realizar una gira de conciertos en lugares diferentes a los que reside, con el fin de mostrar su música y su show a un público nuevo, y así seguir creciendo y desarrollándose en su propuesta.

Al mismo tiempo, una gira es una instancia que requiere de una planificación importante, así como también del trabajo de varias personas involucradas, independiente del tamaño de ésta. Por eso es fundamental tener resuelto la mayor cantidad de detalles posibles, a fin de evitar situaciones complicadas que afecten al entorno de trabajo, y por ende, a los conciertos mismos.

En el caso de un artista emergente, es casi seguro que sus primeras giras durante los primeros años del proyecto, sean autogestionadas. Luego, la meta es lograr tal cantidad de posicionamiento, que sea una agencia, un manager o un externo quien gestione las futuras giras, y el artista sólamente se preocupe del show mismo. Es por eso que ESTE POST ESTÁ DIRIGIDO A ARTISTAS QUE BUSCAN AUTOGESTIONAR SUS PROPIAS GIRAS.

Por ello, al momento de ser el artista quien está a cargo de armar una gira, lo más importante es tener claro qué objetivos quiere lograr con ésta, ya que si eso no es así, se pueden producir muchas frustraciones, malos ratos en incluso roces al interior del equipo.

Los objetivos para hacer una gira pueden ser, por ejemplo:

-      Tener la experiencia de ir de gira

-      Establecer una red de contactos en otros lugares

-      Captar los primeros seguidores en otros lugares

-      Tener la experiencia de cohesionar un grupo humano al ir de viaje

-      Fidelizar a los seguidores ya existentes, y captar nuevos seguidores

-      Ganar dinero

-      Otros

Pueden ser uno o varios, pero lo importante es TENER CLARO POR QUÉ ESTAMOS ARMANDO LA GIRA.

Una vez definidos el o los objetivos, se inician una serie de etapas que vamos a desglosar en detalle. Este primer post habla acerca de la gestión inicial, y luego será el turno de la logística, la promoción y finalmente la ejecución de la gira.

 

Acerca de la gestión inicial de la gira, veamos paso a paso cada uno de los elementos involucrados:

 

1)  Definir el período y duración de la gira:

Existen ciertos hitos que gatillan la posibilidad de una gira. Puede ser, por ejemplo, la invitación a un festival o evento importante del estilo del artista, y que para aprovechar el viaje se pueden gestionar conciertos más pequeños antes y/o después de ese evento en la misma ciudad o en lugares cercanos. También otro hecho es la temporada, mayormente el verano, que muchos artistas aprovechan para armar giras. O puede ser la temporada de inicio del año escolar y/o universitario, dependiendo del tipo de público al que apunta el artista. Estos son sólo algunos ejemplos, y pueden haber más hitos de acuerdo a cada artista.

Sea cual fuere el período a realizar la gira, es importante entender también que mientras más anticipadas sean las gestiones, más posibilidades hay de realizar una buena gira, ya que hoy en día, la industria de la música en cuanto a los tours, funciona cada vez con más anticipación de tiempo, teniendo incluso a veces los eventos comprometidos de un año para otro.

 

2)  Coordinar el equipo de personas que realiza la gira:

Este elemento va casi de la mano con el anterior, ya que en el caso de una banda, tienen que poder asistir al menos todos los integrantes de ésta, y si en la fecha destinada a la gira, uno o más de ellos no puede asistir por motivos diversos, se tiene que analizar la posibilidad de reagendar la gira o ver posibles reemplazos de integrantes, entre otras posibilidades.

Además, hay que considerar si el show requiere de un staff técnico de forma imprescindible, como un sonidista, iluminador, asistente, etc. y saber también sus disponibilidades de tiempo.

 

3)  Considerar un presupuesto para la gira:

Es importante tener claro que aunque el objetivo de la gira sea ganar dinero o no, y debido a ello, es el artista que debe tener definido y disponible ojalá el 100% del dinero del costo total del tour, ya que es permite ponerse en cualquiera de los escenarios posibles. Esto, porque es probable que los pagos contemplados no se realicen los mismos días de los shows, sino que pueden suceder incluso varios meses después de cada actuación.

De este modo, se cubren los gastos de traslados, alojamientos, honorarios de músicos sesionistas y staff, etc. Aparte, es importante también considerar una suma para imprevistos y situaciones de emergencia.

 

4)  Conseguir fechas propiamente tal:

Como se mencionó anteriormente, uno de los gatillantes de una gira sea la invitación a uno o dos eventos importantes para el artista. A estos se les puede añadir un par más con igual relevancia, y les podemos llamar eventos “pilares”, es decir, que en base a esos eventos se arma el resto de la gira añadiendo más fechas, de forma conveniente y correlativa de acuerdo a objetivos, cercanía y presupuesto. Todo esto requiere de un constante monitoreo y negociación con cada uno de los lugares a realizarse cada concierto.

 

Para concluir esta primera entrega, sólamente recalcar que si la gestión se realiza de forma adecuada, son mayores las posibilidades de que salga todo bien, ya que una gira bien lograda es una instancia muy gratificante para cualquier artista, y de seguro quedará como un muy bien recuerdo para el artista y su público asistente.

La cohesion dentro de un equipo de trabajo

Band

Cuando somos parte de un proyecto artístico, independiente si es un solista, una banda o un elenco numeroso, siempre vamos a estar interactuando con más personas en diferentes tipos de instancias: en un ensayo, una presentación en vivo o una gira de varias presentaciones en distintos lugares.

 

Entendiendo que este equipo está conformado por personas, y no por máquinas, es que tenemos que considerar por un lado que cada persona es única, y que tiene sus propios rasgos y particularidades; y por otro lado, que estas personas son parte de un grupo que busca un bien común, en este caso, el éxito de la instancia artística que integran.

Es por eso que las relaciones interpersonales dentro de este equipo se convierten en algo crucial, ya que si no son bien llevadas, se puede generar un estrés adicional al que ya existe en un proyecto artístico, sobretodo a nivel emergente. Quizá un ensayo o una presentación en vivo sola no sea tan complejo, pero hoy en día son muchos los artistas que salen a tocar fuera de sus ciudades de residencia, y eso implica un trabajo mayor de cohesión en el equipo.

Por lo tanto, lo importante es que no sólo la instancia profesional sea un éxito, sino que también nos quedemos con un muy buen recuerdo de haber compartido con buenas personas y que haya un sentimiento de agrado y de entusiasmo de participar en ella. Para esto son necesarios dos elementos imprescindibles: EL LIDERAZGO Y LA CAPACIDAD DE ADAPTARSE.

El liderazgo, como ya lo hemos visto antes, consiste en ir hacia una causa (en este caso el éxito del proyecto) y también de proteger al equipo de trabajo. En condiciones ideales, sobretodo cuando hay que ir a tocar afuera de la ciudad, este rol lo cumple un “Tour Manager” cuyo trabajo no es solamente vigilar en todo momento las situaciones propias del proyecto (logística, prensa, negociaciones, horarios, etc.) sino que también mantener una buena cohesión dentro del equipo. Ahora bien, a nivel de artistas emergentes, muchas veces ese Tour Manager es uno de los propios músicos y el resto del equipo son los otros músicos de la banda/solista, y con suerte puede además viajar un sonidista. Y para proteger a este equipo, éste líder tiene que haber ojalá anticipado la mayor cantidad de detalles, a fin de que el equipo esté con buena disposición en todo momento, para que cuando aparezcan las situaciones de estrés externas, no causen mella en el equipo.

El otro elemento fundamental es la capacidad de adaptarse por parte de cada uno de los miembros del equipo. Para esto, es muy importante que cada uno de los miembros tenga una personalidad fácil de adaptarse al cambio, al imprevisto, y no anteponer su propio ego ante situaciones que no se pudieron prever, que las habrá sin duda. Por ejemplo, si en una gira, una de las fechas contempladas no tiene los requerimientos técnicos acordados de parte del local, pero ya hay muchas entradas vendidas y es imposible suspender la fecha, quizá hay que tocar con otros amplificadores que no son lo mejor, pero que cumplen con lo necesario para hacer un buen show. Como este, hay muchos ejemplos más.

Ser parte de un proyecto artístico con más personas, es casi lo mismo que una familia, y se necesita liderazgo, respeto, buen trato y capacidad de adaptación para poder llevar adelante el proyecto, y no solamente ser bueno musicalmente, ya que como en todo grupo humano, son las relaciones en el grupo lo que muchas veces decide el éxito o fracaso del objetivo que se persigue.

 

La importancia de la logística ante un evento en vivo

Raider

Cuando finalmente hemos logrado un acuerdo para un concierto en vivo, tenemos varios puntos que considerar: ensayar nuestra presentación lo más posible, gestionar la convocatoria, trabajar la difusión, entre otros; y además tener muy en cuenta el elemento del que hablaremos hoy: la logística del evento.

 

Cuando hablamos de logística, nos referimos a todo aquello que se necesita organizar días y semanas antes del evento, junto con todo lo que ocurre el mismo día. Todo para que la presentación salga lo mejor posible, independiente de su magnitud. Además, existe otro motivo muy importante que hace que la logística del evento tenga que ser ojalá perfecta: Reducir el nivel de stress del artista y de su equipo de trabajo.

Y para que todo esto resulte, tiene que existir un elemento fundamental: Buen Liderazgo. Tiene que haber alguien a cargo de toda la logística, ya sea el mismo artista o bien un productor técnico que trabaje con éste. Esta persona a cargo tiene que dirigir, todo desde un comienzo, y junto con ello proteger al equipo y colaborar con terceros, ya que si no es así, se corren muchos riesgos de que el evento sea un fracaso.

Veamos cuales son los detalles a considerar por quién está a cargo, para que la logística del evento sea la mejor:

  • Estar en constante comunicación con el lugar del evento, con su gente, para que en la medida que la fecha se acerque, ver que todo esté en orden.

  • Intercambiar las fichas técnicas de sonido e iluminación del artista y del local (también llamados raider técnicos), de modo que el día del evento esté disponible todo lo que se acordó entre ambas partes. Para esto, muchas veces se puede solicitar la ayuda del sonidista de la banda.

  • Elaborar, en conjunto con la gente del local, un timming del evento. Esto consiste en un documento detallado con los horarios de todos los hitos que van a ocurrir en el día, los que incluyen llegada del artista al lugar, tiempos de prueba de sonido, duración del show, etc.

  • Este timming es fundamental que se envíe por lo menos dos días antes por e-mail a todos los involucrados en el evento: artistas, staff técnico, gente del lugar, músicos invitados, etc. Y ojalá contengan la mayor cantidad de datos posibles, como números de teléfono y correos de todos ellos.

  • Elaborar una lista impresa con todo el equipamiento de la banda, para chequearlo a la llegada y a la salida del local, ya que si no, corremos riesgos de pérdidas de cables, equipos, herramientas, etc. Se sugiere además marcar todo lo que es propiedad del artista con cinta tape y plumón.

  • Si es que se ha pactado, considerar catering (alimentación) de artistas y staff.

  • Coordinar traslados de los artistas y staff hacia el lugar del evento: Cómo va a llegar cada uno, si alguien que necesita ayuda puede pasar a buscar a otro, etc. Y también una vez finalizado el evento, junto con el desmontaje y actividades posteriores al show.

  • Finalmente, ser capaz de solucionar de buena forma, con respeto y colaboración, todos los imprevistos que puedan surgir el día del evento, que muchas veces ocurren. Un evento es una instancia en donde hay harta gente involucrada, y que donde se espera recibir a más gente como público, por lo que el buen trato, la capacidad de tomar decisiones rápidas y certeras, y el mantener la calma en todo momento, son elementos fundamentales de un buen líder que se necesitarán ese día.

Sin duda la intención de un evento en vivo, independiente si es para diez personas o para miles de ellas, es que salga perfecto, que la gente quede contenta y que el artista haya sentido que dió lo mejor de sí. Es por ello que una buena logística previa contribuye enormemente a lograr ello. Y en el caso de los artistas emergentes, muchas veces serán ellos los que dirigirán esa logística, por lo que entre más preparada y bien liderada esté, mejor resultará todo.

 

No se trata sólo de tocar bien: La importancia de una buena puesta en escena

Conexión Emocional

Al momento de asistir a un concierto, sea del estilo que fuere, siempre vamos con la expectativa de pasarlo muy bien, que el artista que está en el escenario entregue un show impecable, acorde a su estilo, y que no solamente nos devolvamos contentos terminado el show, sino que quedemos con la necesidad (casi adicción) de verle nuevamente. Eso nos ha sucedido varias veces, y por ello ya tenemos una lista propia de artistas favoritos.

Sin embargo, a veces ocurre que cuando vamos a ver a un artista en vivo, usualmente por primera vez, ya que no lo conocemos, nos damos cuenta que tienen muy buenas canciones y que las tocan muy bien, pero nos queda la sensación de que algo faltó, a pesar de que musicalmente sonaron ok. Y si nos preguntan si los iríamos a ver de nuevo, la respuesta probablemente sea: “No lo sé, ya los ví y estuvo bueno”.

La diferencia entre el primer caso y el segundo, es aquello que llamamos “show”, es ese desempeño del artista que va más allá de solamente tocar buenas canciones, y que hoy en día en la industria de la música y del entretenimiento es algo fundamental y determinante para poder seguir existiendo como artista. Ese “show” al que me refiero consiste en generar una “conexión emocional” con el público, y que es por lo que paga una entrada al momento de ir a un concierto, porque si no, bastaría con quedarse en la casa escuchando el mp3 en el reproductor o en el celular.

Esa conexión emocional consiste en todo aquello que es anexo a la ejecución musical: la actitud en el escenario, el vestuario, el diálogo con el público entre tema y tema y durante los temas, etc., es decir, todo aquello que haga que los asistentes al concierto se involucren con el artista y con el mensaje que éste quiere entregar.

Y aquí viene lo más importante: La conexión emocional no ocurre por arte de magia ni porque el artista haya nacido con un “don”, sino que se prepara, se trabaja y se ensaya; de la misma forma en que se preparan, se ensayan y se estudian las canciones. Esto es algo obligatorio para todo aquel que quiere aspirar a más en su quehacer musical, independiente si su proyección es como aficionado o profesional.

Así como existen los productores musicales en todas partes, ocurre que en lugares con industra musical más avanzada como EE.UU. y Europa, existen también los “productores de espectáculos en vivo”, que se encargan de asesorar a artistas (muchos de ellos ya consagrados) en todos los detalles de su performace en el escenario. No hay que confundir el término con los promotores de espectáculos, que son aquellos que se encargan de organizar un concierto en una ciudad.

El tema de la puesta en escena y conexión emocional es muy grande para ser desglosado en este post, pero acá hay algunos tips para empezar a poner en práctica:

  • Lo más importante es que la puesta en escena tiene que ir acorde con la esencia del artista y también con su estilo. Tiene que ser honesto a lo que siente, y a esto se le llama “autenticidad”. Es lo primero que percibe el público.

  • No es necesario gastar sumas excesivas en escenografías caras ni artefactos escénicos pretenciosos. Todo parte con la persona en el escenario y su actitud hacia el público. Luego recién viene lo otro.

  • Siempre mirar a los ojos del público, si no, hacemos notar timidez e inseguridad de nuestra parte. Y el público quiere ver a alguien seguro y sólido en el escenario.

  • Preparar y libretear todo lo que ocurre entre canción y canción: saludos, agradecimientos, chistes, situaciones emotivas, etc., es parte del show y tiene que parecer espontáneo.

  • Ensayar frente a un espejo todo esto, o grabarse y después revisar para corregir movimientos y acciones.

  • Si ocurre algún imprevisto, como es posible, tomarlo con naturalidad y tranquilidad, resolver el problema y seguir con el show como estaba planificado. Al público no le afecta si no sale todo perfecto, pero sí se va a incomodar si ve que el propio artista se incomoda.

Para terminar, les propongo dos ejercicios: Vayan a Youtube y escojan diez videos de sus artistas favoritos, y véanlos con el volumen en cero, para que se den cuenta de la coherencia entre su trabajo escénico y su música. Luego hagan lo mismo con artistas que, según ustedes, no le creen o lo encuentran poco auténtico.

Y finalmente, hagan lo mismo con las grabaciones de sus propios shows en vivo.

 

El artista y la negociación de su show en vivo

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Muchas veces los artistas, en este caso los músicos, se quejan de que su arte no es valorado o no es bien pagado. Cada tanto escuchamos a alguna banda reclamar porque tal local no le paga un monto de dinero por tocar ahí, o incluso le cobra por ello. O también alguna instancia cultural de otra ciudad en donde solo ofrecen pasajes y estadía, pero no honorarios para el artista. 

Tratemos de esclarecer el tema para evitar confusiones.

Cuando un músico es requerido como sesionista, ya sea en estudio o en vivo, su empleador va a ser el director o productor musical. Este empleador ofrecerá una determinada suma de dinero por los servicios del músico, tales como ensayos, grabaciones, y presentaciones en vivo, entre otros, hasta el final del proyecto. Entonces el músico considerará si acepta o no el trabajo, apelando a su currículum, estudios, experiencia, equipamiento, etc. Todo esto opera bajo la misma lógica del trabajador asalariado en cualquier área laboral.

Sin embargo, cuando se trata de nuestro propio proyecto artístico (ya sea como banda o como solista), estamos funcionando bajo los cánones del emprendimiento, con los mismos riesgos y beneficios que esto conlleva. Y la esencia del emprendimiento significa que los posibles clientes son libres de elegir si compran o no lo que el proyecto genera. Hoy nos referiremos al show en vivo.

¿Quienes son estos “posibles clientes” de nuestro proyecto artístico al momento de tocar en vivo? Son tres: Un promotor privado, una instancia estatal, o el público directo. Desglosemos cada uno de ellos.

Un promotor privado de conciertos o espectáculos en vivo, es aquella persona que se encarga de comprarle un show al artista bajo los términos y condiciones que ambos acuerden. Si no hay acuerdo, entonces el negocio no se lleva a cabo. Y si lo hay, se genera entonces un compromiso mutuo. Ambas partes (artista y promotor) acuerdan los roles que les corresponden a cada uno: Normalmente el artista se preocupa de preparar el mejor show posible, y el promotor se encarga de la logística, publicidad, gestión del local, gestión de auspicios, pagos al artista, etc. Usualmente el artista ayuda también con sus redes a promocionar el evento, y el ideal es que todo quede por escrito, para que no ocurran conflictos durante el desarrollo del acuerdo. Es importante entender que el promotor, por muy entusiasmado que sea por la música, también es una persona que necesita ganar dinero, por lo que no se va a arriesgar con un artista si no considera que la convocatoria sea la suficiente versus lo que tiene que invertir para rentabilizar su negocio.

Una instancia estatal, es muy similar a un acuerdo con un promotor privado, con la sola diferencia de que en este caso los dineros para llevar a cabo el proyecto provienen de fondos públicos, con el fin de contribuir con arte en la comunidad donde se encuentra. Existe un gestor cultural que hace un trabajo similar al promotor, y también es importante que todo quede respaldado por escrito para evitar problemas. En estos casos, a veces los recursos pueden ser limitados, y por lo mismo el artista es libre de elegir si acepta el acuerdo o no. 

La tercera opción mencionada se refiere al público directo, esto significa que es el propio artista quien decide organizar el evento y hacer las veces de promotor. Él es quien está encargado de la logística, de la difusión, de la coordinación y, por supuesto, de la gestión del lugar donde se va a realizar el show. Obviamente, el artista corre con todos los gastos que estén involucrados, con la intención de lograr el objetivo que éste se haya planteado.

Este último punto es muy importante, porque aparte de costear un diseñador, traslados, equipos, publicidad en redes (si así lo deciden), alojamientos si el show es en otra ciudad, etc., hay una negociación con el lugar donde se va a realizar el evento. Y aquí hay que tener muy en cuenta algo fundamental:

El lugar y sus encargados no tienen la obligación de hacer caridad con un artista, sino que velarán por sus propios intereses, y eso es algo totalmente respetable.

Existen muchos tipos de lugares en donde se hacen eventos con artistas, y todos tienen su propia forma de hacer acuerdos con ellos. Algunos cobran por tocar, otros no cobran pero tampoco pagan, y otros pagan un fijo. Normalmente la ganancia del artista es por las entradas vendidas. Incluso algunos locales cobran un cierto porcentaje de esas entradas. Todo es variable en este aspecto.

Pongámonos en el lugar de un local donde se hacen eventos en vivo. Puede ser un bar, un teatro, una sala, un auditorio, etc. Ese lugar también seguramente es el emprendimiento de alguien, y querrá tener las mayores ganancias posibles. Tienen también gastos: empleados, meseros, aseadores, administrativos, etc., y tienen diversas formas de financiarse, siendo una de ellas el cobrarle un fijo al artista. En el caso de los bares, usualmente sus ganancias provienen de la venta de alcohol y comida, y a cambio no le cobran al artista por tocar y éste se lleva el 100% de las entradas. Por eso mismo, también el bar puede elegir cual día de la semana ofrece. Todo depende de cada caso en particular.

Del mismo modo y por consiguiente, el artista también es dueño de elegir o no si hace un acuerdo con un lugar y sus condiciones.

Para finalizar, hay que tener claro que cuando un artista está recién comenzando, prácticamente su única opción de tocar va a ser esta última, es decir, que el artista organice su propio show. Como ya hemos visto, esto cuesta dinero, y lo más aconsejable es que ese dinero se consiga de otras instancias (trabajos aparte, ahorros, etc.) y se considere como una inversión para el proyecto artístico. Quedará entonces en la buena gestión y planificación del artista saber si en el futuro esa inversión habrá rendido sus frutos.